Este libro es muy interesante porque
nos ayuda a comprenden el verdadero significado de liderazgo y lo que implica.
CAPÍTULO 1: Las Definiciones
Simeón cuyo verdadero nombre era
Leonard Hoffman antes de entrar al monasterio había estado en la guerra y al
terminar ésta, había sido un exitoso líder empresario. El nombre Simeón
coincidía con el nombre que venía persiguiendo a John desde su nacimiento, ya
que en su bautismo, confirmación, y en su matrimonio lo había escuchado en los
versículos que le leían los pastores, y hasta en sus sueños alguien le decía Encuentra
a Simeón, encuentra a Simeón y escúchale
El primer día de clases que daba el
hermano Simeón comienza con la presentación de los demás compañeros de John,
seis personas de muy distintas profesiones. El único denominador común era que
cada uno de ellos tenía un puesto de liderazgo en sus respectivas
organizaciones. Todos comparten durante esa semana sus conocimientos,
experiencias, opiniones e inquietudes acerca de los principios de liderazgo que
impartía Simeón.
Y por qué todos ellos eran líderes Porque
una de las lecciones que Simeón da es que, siempre que dos o más personas se
reúnan con un propósito, hay una oportunidad de liderazgo. Allí nace nuestra
elección de si queremos ser líderes o liderados, y de cómo queremos hacerlo. En
caso de que decidamos tomar el rol de líder, debemos hacerlo con
responsabilidad y conciencia de que esa gente está a nuestro cargo y debemos
cuidarla y ‘servirla’.
pero qué es el liderazgo Es el arte de influir
sobre la gente para que trabaje con entusiasmo en la consecución de objetivos
en pro del bien común.
CAPÍTULO 2: El paradigma antiguo
En el segundo día el tema principal
fue el cambio de paradigmas. Los paradigmas son patrones psicológicos que nos
orientan en la vida. Son muy útiles si hacemos uso apropiado de ellos, pero
también pueden, si estos son antiguos u obsoletos, paralizarnos mientras el
mundo avanza. Al filtrar la información nueva, nos impiden ver lo que no encaja
con nuestros modelos. Por lo tanto, es importante que reconsideremos
continuamente nuestras creencias y paradigmas para poder adaptarnos a las
condiciones cambiantes del medio. Allí es donde surge el problema, porque a la
gente le cuesta mucho cambiar.
Uno de los actuales paradigmas en
el mundo empresarial es el del modelo piramidal en el cual arriba de todo, en
la punta de la pirámide, está el presidente y las personas de los puestos
inferiores miran desde abajo hacia la casilla de arriba a su jefe y no hacia el cliente, que está todavía más
abajo, más cercano a los empleados de primera línea que nadie en la
organización. Todos se esfuerzan en satisfacer al jefe más que al cliente.
El nuevo paradigma consistiría en
invertir la pirámide, para que el cliente esté en lo más alto. Donde los
empleados de primera línea estén en el escalón inmediato inferior, dándole
servicio y satisfaciendo las necesidades de los clientes. A su vez, los
superiores, que estarían paradójicamente más abajo en la pirámide,
considerarían a sus empleados como clientes, por lo cual también los servirían
satisfaciendo sus necesidades.
Nuevo Paradigma De esta forma
cambiaría la mentalidad de toda la organización en la cual el papel del
liderazgo sería servir. Nuevamente esta palabra. Entonces, qué significa servir
en el caso del líder Significa identificar y satisfacer las necesidades
legítimas de su gente y quitar todo obstáculo para que también ellos puedan servir.
Esta es la gran paradoja: si quieres mandar tienes que servir Lo que no implica
hacer todo lo que la gente desea, sino estar pendiente de lo que realmente
necesita para llegar a dar lo mejor de sí y hacer lo mejor posible,
considerando siempre por supuesto los límites y las responsabilidades de las
respectivas ocupaciones.
Y cuáles son esas necesidades Según
la pirámide de Maslow, hay distintos niveles. El nivel más bajo tiene que estar
satisfecho antes de que las necesidades del siguiente se vuelvan motivadoras.
La jerarquía es, de abajo para arriba: Alimento, agua, abrigo; seguridad y
protección; amor e identificación; autoestima; realización personal. La punta
de la pirámide la ocupa entonces la realización personal, que consiste en
llegar a lo mejor que uno es capaz de ser. Y esto es a lo que apunta el
liderazgo: empujar y animar a la gente a dar lo mejor de sí, ayudando a
satisfacer primero las necesidades de los escalones inferiores.
La pregunta que podríamos hacernos
ahora es, cómo saber qué necesitan Para poder contestarse esta pregunta,
escuchar es una de las capacidades más importantes que un líder puede decidir
desarrollar. Si la gente se siente escuchada, puede aprender a decir
explícitamente sus necesidades para que éstas puedan ser satisfechas.
CAPÍTULO 3: El modelo
En el tercer día Simeón explica el
modelo de liderazgo, y se describen líderes conocidos mundialmente que lo hayan
utilizado. Según el monje, el mayor líder de todos los tiempos ha sido
Jesucristo. Según la definición que se dio en el primer capítulo, el liderazgo
es el arte de influir. El cristianismo es la religión más grande del mundo en
cuanto a la cantidad de creyentes, por lo que se podría decir que Jesucristo es
una persona que ha influido en la vida de millones de personas, y todo esto sin
utilizar ningún tipo de poder, sólo una gran influencia llamada autoridad. Él
había dicho que para ser el primero, sencillamente había que tener voluntad de
servicio. El liderazgo que perdura en el tiempo esta fundado en influencia o
autoridad, y la autoridad siempre se funda en el sacrificio por aquellos a los
que servimos. Gandhi también dijo a sus seguidores que tendrían que
sacrificarse en el servicio a la causa de la libertad, para llamar la atención
y poder empezar a tener influencia en la opinión pública. Y Martin Luther King
fue a la India para estudiar el método de Gandhi y utilizarlo para su
movimiento. La madre Teresa de Calcuta y hasta las madres que hacen todo por
sus hijos son también ejemplos de liderazgo de servicio.
Pensando en las razones que tienen
estos líderes para servir y sacrificarse, el fundamento común a todos es el
‘amar’. El amar como un verbo que describe comportamientos, los cuales se
fundan en la voluntad de la persona. El ‘amor’ se demuestra con acciones.
El modelo de liderazgo de servicio
entonces consiste en una pirámide invertida, que se apoya en el vértice donde
se encuentra la voluntad, porque el liderazgo requiere esfuerzo.
CAPÍTULO 4: El verbo
En el cuarto día se desarrolla en
la clase de liderazgo el verbo amar. En el capítulo anterior vimos su papel en
el modelo de liderazgo. Ahora veremos más detenidamente a qué se refiere Simeón
cuando habla de amor.
En principio, se refiere al mismo
significado de amor que utiliza Jesús en el Nuevo Testamento. La palabra que
aparece en este documento es ágape, el amor del comportamiento y la elección,
no el amor de la emoción. Esto significa que no nos referimos a amor como a un
sustantivo que describe sentimientos o emociones positivas, sino a un verbo que
describe un comportamiento. Como había dicho en el capítulo anterior, el amor
no sólo se basa en sentimientos, sino también en la voluntad de demostrar estos
últimos con acciones.
A eso se refiere Jesús con la frase
"ama a tu prójimo como a ti mismo". No implica ‘querer mucho’ a
todos, como si significaran lo mismo para nosotros un vecino, un desconocido o
nuestra pareja. Lo que implica es comportarnos bien hacia ellos, con respeto,
paciencia y afabilidad, más allá de cómo se comporten ellos hacia nosotros. Uno
no siempre puede controlar sus sentimientos, no podemos evitar que alguien nos
guste o que no nos guste, pero sí se puede controlar nuestro comportamiento
hacia esa persona.
CAPÍTULO 5: El entorno
En la quinta clase el tema
principal es la importancia de crear un ambiente sano en el que la gente pueda
crecer y prosperar. El maestro utiliza la metáfora del jardín para describir
como funciona el entorno. Al cuidar la tierra, regarla, fertilizar, plantar las
semillas no somos realmente la causa del crecimiento del jardín, pero sí
ayudamos a que crezca y se desarrolle probablemente mejor de lo que lo haría si
no estuviéramos. Nosotros no podemos hacer que las plantas crezcan, aunque las
plantemos, pero podemos poner las condiciones adecuadas para que esto ocurra.
Lo mismo ocurre en el ambiente de trabajo.
Es aplicable a este ejemplo la Ley
de la Cosecha cosecharás tu siembra. Además el fruto crecerá sólo cuando esté a
punto, no podemos saber cuándo. En las relaciones con las personas también
vamos sembrando opiniones, sentimientos. Como dice la enfermera, unos de los
alumnos de Simeón, que alude al libro de Stephen Covey: "a medida que la
relación va desarrollándose, vamos haciendo una serie de movimientos en
nuestras imaginarias cuentas bancarias de relaciones". Nuestros comportamientos
provocan ingresos o egresos automáticos en la cuenta.
Para cambiar el entorno, lo primero
es empezar cambiando uno mismo. Que la gente cambie depende de una elección que
no está en nuestras manos. Pero es deber del líder crear el ambiente necesario
para propiciar la proactividad de la gente para producir el cambio y crecer,
como individuos y como partes de una organización.
CAPÍTULO 6: La elección
En este capítulo se destaca la
diferencia entre pensar y actuar en consecuencia. Una cita de John Ruskin al
principio del capítulo lo resume: "Lo que creamos o lo que pensemos, al
final, no tiene mayor importancia: lo único que realmente importa es lo que
hacemos".
Muchas veces pensamos algo y lo
demostramos con actos, pero no siempre es así. Nuestros pensamientos y sentimientos
influyen mucho sobre nuestro comportamiento, y viceversa. También podemos
cambiar nuestro sentimiento o pensamiento hacia algo o alguien dependiendo de
cómo nos comportemos con ello. Los sociólogos llaman ‘praxis’ al hecho de que
los comportamientos positivos acaben generando sentimientos positivos. Y
también ocurre en sentido contrario, es decir, si tratamos mal a alguien con
frecuencia, esa persona va a gustarnos cada vez menos. Por lo tanto, es posible
que si queremos tener sentimientos positivos hacia una persona o cosa, aunque
no nos guste, podemos lograrlo.
CAPÍTULO 7: Los resultados
Todos estos días de clase
producirán resultados distintos en cada uno de los participantes y en los
lectores. Simeón recuerda el principio de la percepción selectiva, por el cual
cada persona ve y encuentra lo que está buscando. También está ello relacionado
con los paradigmas que tengan, en este caso, con respecto a la felicidad, el
esfuerzo, el amor, el liderazgo… Las mejores recompensas requieren, para ser
logradas, dedicación, disciplina y esfuerzo. De cada uno depende cómo asumir el
compromiso de las elecciones.
Según Simeón, el papel del líder es
que su vida signifique realmente algo en la vida de los otros. Cuanto más sepa
influenciar, más seguidores tendrá, aumentará su autoridad, sus ideas serán
cada vez aún más apoyadas y así significará algo para más cantidad de personas.
Si eso es lo que buscamos al querer ser líderes, al dar lo mejor de nosotros y
crecer, obtendremos también más recompensas. Una de ellas es la recompensa del
gozo. El gozo tiene que ver con la satisfacción interior y con la convicción de
estar siguiendo los principios correctos de la vida. El monje predica que
servir a los otros elimina el egoísmo que nos impide gozar de la vida. Y el
egoísmo permanece mientras uno no haya crecido emocionalmente. Dice también el
profesor que el gozo de Jesús era que sus discípulos aprendieran a amarse los
unos a los otros tanto como Él los había amado a ellos. El amar y buscar
satisfacer las necesidades legítimas de los otros nos obliga a no ser
egocéntricos y así nos permite crecer.
El objetivo del profesor es que los
aportes e ideas suyas y de los seis participantes, produzcan resultados que
mejoren la vida de todos ellos y de los que los rodean. Un proverbio chino reza
"Un viaje de tres mil leguas empieza con un solo paso". Si los
participantes buscaban un cambio, el primer paso está dado. Es su elección cómo
continuar el camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario